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miércoles, 4 de febrero de 2015

¿EXISTE LA CIUDADANIA EUROPEA?

Hoy me hacía llegar la meritoria plataforma Millenium por medio de tuiter un artículo en relación a la decisión del Estado de Bélgica por la que procede a retirar a 112 españoles la posibilidad de residencia en su país, alegando que la carencia de ingresos de estos y la solicitud de los mismos de ayudas sociales supone una carga excesiva para dicho país.

Debo explicar someramente que los ciudadanos europeos tienen derecho de libre circulación si bien sometido a un determinado régimen jurídico (si quieres más información pincha en el enlace indicado). Si un ciudadano europeo circula a otro país de la unión europea del cual no es nacional por un tiempo inferior a tres meses no se le va a exigir más requisito que estar documentado, pero es distinto si se va a estar más de tres meses, momento en que pasamos a considerar una situación jurídica de residencia en la cual se le va a exigir desarrollar alguna actividad laboral o económica que le dote de recursos o tener sin necesidad de la misma recursos suficientes sin que el ciudadano sea una carga para el país donde pretende residir.

Entramos en conceptos indeterminados que exigen una valoración individualizada de cada situación. No va a ser lo mismo, o no debería ser lo mismo quien lleva residiendo una larga temporada, pongamos una década y de repente carece de ingresos que quien acaba de acceder al territorio. Aún así lo cierto es que gran parte de los últimos avances en la construcción europea se sustentaban sobre una al parecer entelequia, la de considerar a todos los miembros de la unión europea como ciudadanos europeos. Se hablaba de un proceso de integración sobre todo de interiorizar esta situación que debería igualarnos en la consideración a todos como tales. Un alemán debería ver a un español como un igual, e igual que a otro alemán (como todos ellos ciudadanos europeos), pero como digo no dejaba de ser una entelequia o una falacia, así algunos no eran vistos como ciudadanos europeos, ni siquiera como nacionales, sino como gitanos y se pretendía su expulsión masiva.



En realidad, por mucho discurso de nuestros políticos la construcción europea solo se ha hecho, o mejor dicho, ha primado, en la medida que interesaba a los mercados, a las mercancías y a los mercaderes y se ha hecho poco o nulo esfuerzo práctico (más allá del normativo) en progresar en la construcción de esta ciudadanía europea, en el verdadero avance en una Europa de las personas. Probablemente muchos de los lectores de esta entrada sea la primera vez que oyen hablar de este concepto de la ciudadanía europea, y para mi esto es una clara prueba de la realidad de lo que afirmo en los anteriores párrafos.

Y creo que muchos griegos estarán de acuerdo en esto.

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